
He decidido colocar aquí un par de fotos del último trabajo que he hecho, a pesar de que he llegado a la conclusión de que sin su montaje pierden gran parte de su interés.
El trabajo consistía en fotografiar tu espacio, tu casa y tu relación con todo lo que el hogar supone, objetos, espacios, y seres con los que cohabitas. Personalmente, lo que apriori se presenta como algo sencillo, me resulta tremendamente difícil en cuanto le dedico un par de minutos a la reflexión sobre qué hacer y cómo hacerlo. ¿Cómo demonios representarías en una imagen todo lo que para ti supone un rincón, un objeto o un espacio tan personal? Ya, no suena tan complicado, pero párense a pensarlo un par de minutos, es algo tan personal y tan intransferible que exteriorizarlo es cuando menos, peliagudo.
Yo he decidido hacer algo casi opuesto, es decir, ¿Cómo se relaciona mi casa conmigo?, a nivel físico casi, ¿Qué rastro dejo en cada lugar y en cada momento? Cuando la luz entra por las ventanas de mi casa, un día concreto en una estancia y en un instante puntual, mi cuerpo proyecta una sombra que es única, exclusiva de la relación que yo tengo con mi hogar, y que no se produciría en ningún otro lugar.
Yo no puedo imaginarme nada más exclusivo y personal.





Aquí están el punto de partida y el final, además de algunas imágenes de la transición, y es que se me olvidaba comentar que la estructura del trabajo es como un diario de la propia casa, y de las sensaciones que a ella le provocarían estas instantáneas.